BARTOLOMÉ PÉREZ CASAS - CARTA MANUSCRITA, LOCALIZADA, FECHADA Y FIRMADA


6 fotos BARTOLOMÉ PÉREZ CASAS - CARTA MANUSCRITA, LOCALIZADA, FECHADA Y FIRMADA (Coleccionismo - Documentos - Manuscritos)

  • Artikel: 1

    Zustand: Normal (mit normalen Gebrauchsspuren)


    Carta manuscrita de Bartolomé Pérez Casas, al director gerente de la Editorial Labor, S.A. en agradecimiento tras recibir el IIº libro del tratado de Armonia del profesor Joaquin Zamacois. Localizada en Madrird y con fecha de 26 de Julio de 1946. Con membrete "B. Pérez Casas director de la Orquesta Filarmónica de Madrid y Orquesta Nacional". Escrita en ambas caras y firmada en el dorso. 

    Pérez Casas, Bartolomé. Lorca (Murcia), 24.I.1873 – Madrid, 15.I.1956. Músico mayor del Ejército, director de orquesta y compositor. De la mano de su abuelo, Juan Casas, y de su tío, José María Casas, comenzó desde los primeros años de su infancia los estudios musicales, tomando contacto con los instrumentos de viento y con el violín. A los nueve años tocaba el requinto en la Banda de su ciudad natal. Siguiendo el consejo del brigadier Castellani, ingresó en 1890 en el Tercer Regimiento de Infantería de Marina, de guarnición en Cartagena, pasando a ocupar plaza de requinto en la Banda de Música del citado regimiento. Sus deberes castrenses le impidieron asistir a las clases del Conservatorio, por lo cual tuvo que estudiar por correspondencia: Armonía, con Cantó, y Composición, con Felipe Pedrell, viéndose obligado en cierta medida a ser autodidacta. Más tarde completó sus estudios superiores en el Conservatorio de Madrid. En 1893 ganó por oposición la plaza de músico mayor de la Banda de Música del Regimiento de Infantería “España” n.º 48. Durante su permanencia en esta unidad estudió teórica y prácticamente, todas las peculiaridades técnicas y posibilidades de los instrumentos de viento y percusión de una banda militar, conocimientos que luego aplicó magistralmente en la orquesta y en el campo de la música sinfónica, y que le llevaron a manifestar, refiriéndose a quienes los tañen, en estos términos: “En la fidelidad, el entusiasmo, la constancia y el sentido de la responsabilidad de los instrumentos de viento y de los individualizados de percusión, se daba la base para la continuidad de los conjuntos sinfónicos” (Fernández- Cid, 1973: 317). El gran dominio adquirido sobre estas materias le permitió superar, con gran brillantez, las oposiciones para la dirección de la Música del Real Cuerpo de Alabarderos, manteniendo, si no superando, desde 1897 hasta 1911, el nivel artístico de esta formación alcanzado por su antecesor Eduardo López Juarranz. En 1901 compatibilizó el servicio de las armas con la ejecución musical como violín 2.º en la Orquesta del Teatro Real de Madrid. Siete años después creó la Sociedad de Instrumentos de Viento. En 1908 El rey Alfonso XIII le encargó la instrumentación oficial de la Marcha de Infantes y de la Marcha Real, declarada por Decreto de 17 de julio de 1942 Himno Nacional de España, cuya partitura se ha mantenido vigente hasta 1997. Según García Segura, la primera grabación fonográfica de este himno, dirigida por su instrumentador, la ejecutó la Banda de Música del Regimiento de Infantería Wad-Ras n.º 53. El noble deseo de superación en la docencia, la dirección de orquesta y la composición, le indujo a solicitar en 1911 su baja en el Ejército para dedicarse con mayor libertad a las tareas que le esperaban. Comenzó su andadura en la vida civil como catedrático de Armonía en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, donde permaneció, durante más de cuarenta años, hasta su jubilación. Entre sus alumnos más distinguidos se pueden citar a Adolfo Salazar, ilustre tratadista, Victorino Echevarría, antiguo director de la Banda de Música Municipal de Madrid, y los directores y compositores militares, Pedro Sanjuán y Agustín Bertomeu. En 1915 fundó y dirigió la Orquesta Filarmónica, constituida en gran parte por profesores del Teatro de la Zarzuela y músicos de la Banda de Alabarderos. Esta alcanzó con él su plena madurez, siendo sus conciertos de música sinfónica de los primeros que se difundieron a través de la radio. Con la Orquesta Filarmónica dio conocer las últimas composiciones musicales españolas y extranjeras, en este caso especialmente las obras del impresionismo francés, como La Mer, de Debussy, La Valse y el famoso Bolero de Ravel, y de los autores rusos en especial Rimsky-Korsacov. En 1925 la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando le nombró por elección académico numerario. Su discurso de ingreso versó sobre el tema Los conciertos como signo de la cultura musical de los pueblos. En 1938 fue nombrado director de la Orquesta Nacional de España, cargo que volvió a desempeñar en 1941. Ocho años después fue designado comisario general de la Música. En el ámbito de la composición musical, Pérez Casas se enmarca dentro de un cierto nacionalismo al que le conduce el estudio de la música tradicional centrado en su tierra natal, inspiradora de su obra más celebrada, A mi tierra, suite murciana de carácter sinfónico y que, en frase de Tomás Marco, “se sitúa entre las obras mayores del nacionalismo español” (Marco, 1983: 97).


nuriabala

(7)
España (Barcelona)
Mitglied seit: 21/02/2017

  Zu Favoriten hinzufügen