1843 - MADRILEÑOS -Por la LIBERTAD - BANDO DE 4 de julio de 1843. - por SAGASTI - ORIGINAL - MADRID



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    435x315mm, en Madrid, 4 de julio de 1843, este importante document oaparece posteriormente, el día 6 de julio en el Boletín Oficial de Madrid.

     

     

    PARTE OFICIAL.

    MADRILEÑOS,

     HABITANTES DE LA PROVINCIA DE MADRID,

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    ESPAÑOLES TODOS.

    Guando el pendón liberticida ondea ya con descaro en varios puntos de la Monarquía, cuando generales proscritos por haber atentado á la soberanía del pueblo y puesto en peligro la vida de la Reina y de su Augusta hermana, se han colocado á la cabeza de los sublevados en el foco de la insurrección para imprimir á esta una dirección contraria á nuestra libertad é independencia, cuando el curso de los sucesos ha descorrido el velo que ocultaba la mano estrangera que dirigía el pronunciamiento mas innecesario, injusto y nefando de que hay ejemplo en los anales de las naciones libres, deber sagrado es de las Corporaciones populares de la Capital de la Monarquía,que con paternal solicitud velan por el orden público y por las instituciones que el pais se ha dado,proferir el gríto de alarma que aterre á los malvados y desconcierte sus maquinaciones y planes ominosos. La Francia, compatriotas, esa nación enemiga de nuestras glorias y prosperidad que en pleno parlamento ha osado recordar los titulos que de su Rey Luis X I V heredara á tenernos en vergonzosa tutela, lá Francia ó mejor dicho su gobierno, que oyó con estupor el grito de independencia lanzado en Setiembre de 1840 a diez pasos del edificio que sirvió de prisión á

    Francisco I, derrama el oro corruptor en el suelo clásico de la lealtad, y haciendo un vil comercio con el candor de algunos de nuestros hermanos, y la desmesurada ambición de otros pretende demoler por sus cimientos el monumento del Dos de Majo, y arrancar de raiz el árbol de la libertad , regado con la sangre de los hijos de Bravo, Padilla y Maldonado.

     

    No lo dudéis, no, esos mismos hombres, apóstoles ilusos de las formas parlamentarías, que en un rapto de enajenación abusando del don de la palabra que para otros fines recibieran del cielo, han concitado las pasiones de los incautos, y conseguido relajar la disciplina del valiente ejército, extraviar los ánimos de una parte de la milicia ciudadana y turbar la paz del Reino, envolviéndonos en los horrores de una guerra civil; esos mismos hombres cuyo corazón , estamos íntimamente convencido, ha latido siempre de amor a la libertad , se sienten ya atormentados por el arrepentimiento, nunca tardío cuan-do es sincero y retroceden horrorizados á vista del insondable abismo que ven abierto á sus pies. Progresistas de la coalición que sin querer habéis puesto las armas en manos de los rebeldes de

     octubre para que las vuelvan contra su patria tornad á vuestras filas, haced que de una vez desaparezcan las ilusiones de los que han tomado vuestro nombre y reclamado como  el triste trofeo de haber conmovido las masas,para

    mancillar las glorias del nombre español; obrad cual cumple á pechos castellanos, -ó sobre vuestra

    frente estampará la posteridad el selo de la traición; ella dirá que os tenia encadenados una potencia estrangera, y que la tiranía que ejerciera sobre vosotros imponiéndoos un silencio vergonzoso y criminal, era el precio de la corrupción, porque en tales casos, es bien sabido que los crímenes de la víspera son un título para exigir otros nuevos al día siguiente.

     

    Las intrigas en efecto del gobierno francés no son ya un misterio para nadie, como tampoco su amenazador intento de sentar en el trono de San Fernando á un hijo de su rey. ¿Qué partido, pues, esperan sacar de esta impía revolución los que de buena fé creen debe reservarse en bien de la Patria la mano augusta de la Segunda Isabel para el nieto de Carlos IV, hijo del Infante D. Francisco? Desengañaos, españoles honrados, amantes sinceros de la felicidad de la España, no hay salvación posible para nuestra independencia, ni libertad, ni porvenir fuera de la enseña levantada en Madrid, zaragoza y Cádiz…

     

    Constitución de 1837, Reina Isabel II y Regencia constitucional del Geje temporal del Estado, con el libre ejercicio de la prerrogativa que aquella le concede, sean estas ó las otras las personas llamadas á sus consejos: hé a1qui los principios que han jurado defender sus Corporaciones populares y la benemérita Milicia Nacional de las mismas: juramentos que si preciso fuere sellarán con su sangre, y que no dudan tener imitadores en sus compañeros de armas y cargos en todo el Reino, y en esa parte de nuestro denodado y por desgracia seducido ejército, que no tardará en volver por el honor de una bandera tan pura y acrisolada como el amor patrio que arde en nuestros pechos.

     

    Con tan poderosos elementos conjuraremos la tempestad que nos amenaza, esa espantosa reacción en que no solo naufragaría el pronunciamiento de Setiembre, fallo soberano de la libertad contra la tiranía en el gran proceso que se abrió á principios del siglo XVI con el martirio de los ilustres caudillos de las Comunidades , y de todos los intereses creados á su sombra en el transcurso de tres años; no solo desaparecería de nuestra historia aquella brillante página, acompañando al baldón á los buenos patricios que la escribieran, sino que también quedarían malogrados los inmensos sacrificios que en los siete años de guerra cruenta y asoladora ha hecho esta desventurada Nacion para reconquistar sus libertades, y tomar en el consejo europeo el asiento que la pertenece y la disputan y retardan sus bastardos hijos. Y por último,, el restablecimiento del diezmo y las vinculaciones, con la devolución de los bienes declarados nacionales al clero y comunidades religiosas, sería uno de los primeros actos con que se inaugurara la épocade venganzas, luto y extermino que se ha decretado por un gobierno extranjero, que ni disimular puede su enconado despecho cuando oye decir "HAY PIRINEOS".

     

    Si dudáis un momento de la exactitud de estas amargas verdades, parad la atención en las tendencias que van tomando los levantamientos, volved la vista á Barcelona, donde hollando la Constitucion, y haciendo ludibrio y escarnio del buen sentido de los españoles, se ha erigido un gobierno provisional, y decretado la destitución del Regente del Reino, del honroso y difícil cargo que recibió de la Nacion representada en Cortes; volved la vista á Valencia, y oíd el estrepitoso y bacanal clamoreo con que los sublevados acogen y aclaman los nombres de Narvaez, Concha y Fulgosio, y en cuyo eco, que va á retumbar á las orillas del Sena, se pierde el hilo de los acontecimientos que empezaron con la retirada del ministerio de los diez días, y hasta el nombre de la cuestión parlamentaria que sirvió de palanca para agitar los ánimos, como los ríos pierden su raudal y su nombre en las aguas del Océano.

     

    Union, pues, compañeros, que el sol del SIETE DE JULIO venga á colemnizar la sincera y cordial reconciliación de todos los progresistas del gran partido nacional, llamado á labrar la dicha y prosperidad de la infeliz España, orgullosa en otro tiempo de que ese mismo sol no se ponía en sus estados. Autoridades del pueblo, Milicianos Nacionales de todo el Reino, valientes del Ejército y de la Armada, considerad que la Europa entera nos contempla, que la Patria necesita hoy de nuestros esfuerzos reunidos para salvar del universal naufragio que amenaza el arca santa que encierra nuestras instituciones y mas caros objetos.

     

    Por lo que hace á las de Madrid, tranquilos estad; que cuando el deber se une á los sentimientos de honor y caballerismo español que se sublevan contra la especulación fría y calculada de volver la espalda al hombre que tres años há recibió la ovación en premio de sus servicios al Estado, tan solo porque la estrella que presidió al nombramiento de su Regencia Constitucional, llegará a su ocaso dentro de pocos meses, no hay sacrificio imaginable que no se acepte antes que sucumbir. Y vosotros, Madrileños y habitantes de toda esta Provincia, perseverad en la misma conducta que os habéis trazado: lealtad castellano, cordura, sensatez y amor al orden son las prendas que os caracterizan y os han conciliado el respeto y admiración del universo, que envidia nuestra tranquilidad y reposo, sin un soldado apenas dentro de nuestros muros. ¿ Hay acaso una prueba mayor que merecemos ser libres? Y la Reina, nuestra adorada Reina Doña Isabel II, ¿no se pasea en medio de nosotros sin mas escolta que un piquete de la benemérita Milicia Nacional, ´o del Ejército alternativamente, mas por decoro y respeto que por seguridad, y sin mas escudo que el amor y veneración de sus pueblos?

     

    Las Corporaciones populares os dijeron el día en que el Regente del Reino partió á combatir la insurrección, que dejaba confiado á vuestro honor y lealtad ese precioso depósito y el de su Augusta hermana…el presente atestigua lo pasado, responde del porvenir, y ofrece otra relevante prueba de que merecemos ser libres. Y lo seremos á despecho de propios y estraños, porque el guerrero ilustre que en un autógrafo y solemne documento ha puesto á la Soberanía Nacional por árbitro supremo de sus destinos, y que nunca pasaría el 10 de Octubre de 1844 sin haber entregado en las riendas del Gobierno en manos de la heredera de Cien Reyes, defiende con nosotros la causa santa de la Libertad, y Dios vela por la Libertad é Independencia de las Naciones, cuando por sus virtudes y valor merecen ser libres é independientes.

     

    Madrid 4 de julio de 1843. = La Excma. Diputacion Provincial y el Excmo Ayuntamiento Constitucional de Madrid.

     

    El Presidente, Luis Sagasti-=Pedro Berroqui.= Antonio Tomé de Ondarreta.=Valentin Céspedes.=Ezequiel Martin y Alonso.= Mariano Garrido.= Pedro Antonio de la Arena.= Francisco Huerta.= Vicente Gonzalez de Gonzalez.= Juan Gomez.=Ignacio Olea.=Mariano Sejornant.= José Seco Baldor.= Juan José Fuentes.=Juan del Hoyo.=Baltasar Mata.=Prudencio del Postigo.=Manuel Sarasa.=José Piñeiro.=Leandro Aguirre.= Juan Manuel Muela.= Angel Nuñez………….etc.

     


ALEJANDRIA

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