Editorial: Dartbooks
Año: 2024
ISBN: 9788409585243
Encuadernación: Cartoné
Idioma: Inglés / Español
Envío: 8,50 €
La carretera es uno de los mitos más poderosos que Estados Unidos ha exportado al resto del mundo. Novelas como On the Road de Jack Kerouac, películas como Thelma & Louise o muchas de las canciones de Bruce Springsteen han contribuido a construir esa idea de libertad asociada al automóvil, al olor de la gasolina y al asfalto recalentado por el sol. Esta reinterpretación de uno de los pilares de la identidad estadounidense, la exploración de nuevos territorios, primero en carromato, después en tren y finalmente en coche, también ha encontrado su reflejo en la fotografía. Autores contemporáneos como Stephen Shore, Joel Sternfeld, Alec Soth, Todd Hido o Bryan Schutmaat continúan recorriendo las carreteras secundarias en busca de la esencia de su país. Sus imágenes están pobladas de paisajes abiertos, pequeños pueblos, personajes solitarios, moteles, restaurantes de carretera, gasolineras y letreros de neón.
Un imaginario vernáculo ibérico
A casi diez mil kilómetros de California existe un universo paralelo: un imaginario vernáculo ibérico construido alrededor de la red de carreteras españolas. Desarrollada durante el crecimiento económico de los años sesenta, esta red viaria, organizada de forma radial con Madrid como centro, dio origen a una cultura popular propia que aún hoy permanece en la memoria colectiva.
Antes de la generalización de las autopistas, las carreteras nacionales estaban llenas de restaurantes con menús para camioneros, hostales económicos, pensiones, clubes de carretera, siluetas del toro de Osborne, camiones Pegaso, automóviles familiares sin aire acondicionado, jamones colgados esperando comprador, cintas de casete y expositores de postales descoloridas en las estaciones de servicio.
En el este de la Península, gracias a un paisaje que en algunos lugares recuerda al oeste americano, especialmente el desierto de Tabernas, escenario de numerosos spaghetti westerns durante las décadas de 1960 y 1970, surgió una curiosa mezcla entre la cultura popular española y el imaginario estadounidense. Esa fusión todavía puede verse en establecimientos inspirados en la mítica Ruta 66 o en antiguos automóviles estadounidenses que permanecieron en Almería tras el rodaje de aquellas películas.
Solo en la carretera
Esteban, fotógrafo de espíritu creativo e inquieto, decidió recuperar las imágenes que permanecían en su memoria desde la infancia: recuerdos reales y televisivos de mediados de los años ochenta. Durante varios inviernos emprendió numerosos viajes en solitario para localizar aquellos lugares que mejor representaban el universo que había descubierto en los desplazamientos familiares de verano, cuando series como Verano Azul o El Coche Fantástico formaban parte del paisaje cotidiano.
Su intención era conectar la España actual con aquel país en plena transformación, cuando los salpicaderos de los Renault 18 todavía llevaban fotografías familiares y adhesivos con el lema «Papá, no corras». En este recorrido físico y emocional, el fotógrafo ha recorrido una y otra vez las carreteras del este y del centro de España, explorando un territorio donde el tiempo parece avanzar con otra velocidad.
Equipado con una cámara digital ligera y versátil, Esteban desarrolla un lenguaje visual pausado y contemplativo. Sus colores desaturados y su forma de observar el paisaje conectan con la tradición de los grandes fotógrafos estadounidenses del viaje por carretera, al tiempo que evocan proyectos como A1: The Great North Road, de Paul Graham, donde la carretera se convierte en una herramienta para retratar un país y, al mismo tiempo, reconstruir la memoria personal.
Las experiencias vividas durante estos viajes, tanto las felices como las difíciles, afloran en las fotografías reunidas en este libro. Son imágenes de lugares donde el tiempo parece haberse detenido, observadas con respeto, una sutil ironía y una inevitable melancolía.
En definitiva, este trabajo constituye un sincero homenaje a una época y a un paisaje cuyos ecos siguen presentes en la España actual. Al mismo tiempo, es un autorretrato sin artificios de un fotógrafo que encuentra en la carretera un espacio para explorar el territorio, la memoria y su propia identidad.