Francisco y Amadeo Legua. Una artístico-literaria saga valenciana entre dos siglos, (Cieza, 1868 - París, 1939). Libro editado en 2026 compuesto por 282 páginas de historia y arte en ocasión del primer centenario de la muerte del pintor Legua Ibáñez.
Se trata de un libro de investigación histórica sobre el artista Francisco Legua Ibáñez (1868-1926), nacido en Cieza y residente en Valencia, donde estudió en la Escuela de Oficios y en la Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, donde coincidió con uno de los mayores exponentes de la pintura valenciana y padre del luminismo, Joaquín Sorolla.
En la ciudad del Turia, Legua tendría por maestros a los afamados Cayetano Capuz Romero, Salvador Martínez Cubells, Ignacio Pinazo Camarlench, etc. Se transfiguró así en uno de los principales retratistas y pintor de marinas de finales del s. XIX, concursando en varios y sucesivos certámenes estatales, especialmente en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid (1899), en la que obtuvo la tercera medalla con su celebérrima obra Prófugo.
Francisco Legua también fue un artista internacional, ya que vivió su particular cursus honorum en el Londres victoriano y en el París impresionista, cuyas experiencias relató en dos narraciones: Horas Bohemias (1907) y La Alegría de Montmartre (1910).
Otra de sus mejores y más recordadas facetas es la caricatura, cultivando este arte en diferentes revistas nacionales y parisinas, desarrollando una estética inconfundible que le acerca y le convierte en pionero de la caricatura nueva o de caracteres vanguardistas.
Por último, el texto por igual traza la biografía de su hijo, el intelectual, literato y periodista Amadeo Legua Ruiz (1892-¿1939?). Establecido muy joven en París, frecuentó los círculos de Picasso, Braque, Apollinaire, Kahnweiler y, sobre todo, entabló una sincera amistad con el cubista Juan Gris. De hecho, con esta publicación, a Legua Ruiz se le va a reconocer como el verdadero descubridor del madrileño, pues fue el primero en sacar a la luz un artículo poniendo de relieve la valía artística de Gris.
Y de este modo, el agradecido cubista le pintó un retrato, Amadeo Legua con pipa (1911), colgando en la actualidad en las salas del Museo Metropolitan de Nueva York.
En definitiva, la lectura de las páginas del libro de Alfredo Marín Cano, profesor e historiador ciezano, supone un recorrido por casi una centuria de extraordinarios cambios en las manifestaciones artísticas (del modernismo al postimpresionismo pasando por el realismo) y, en general, de las transformaciones culturales occidentales (del naturalismo a las vanguardias hasta derivar en los ismos), a cuyo conocimiento nos invita el deambular vital de sus protagonistas.