Nacida el mismo año en que triunfó la revolución (1959), Yocandra fue bautizada como "Patria" por su padre revolucionario, mientras que su madre encarnaba el ideal de la nueva mujer socialista. Sin embargo, al crecer, la protagonista experimenta una profunda desilusión al ver que el gran proyecto político derivó en un vacío moral, escasez material y represión.