LÍNEA: Marvel Gold || COLECCIÓN: Iron Man || EDITOR: Panini Cómics España (Torroella de Montgrí, Girona) || ARGUMENTO: David Michelinie, Bob Layton, Peter John Palmer || GUION: David Michelinie || DIBUJO: Sal Buscema, Bob Layton, Jerry Bingham, Alan Weiss || ENTINTADO: Bob Layton, Bob Wiacek, Tom Palmer || COLOR: George Bell, Ben Sean, George Roussos, Glynis Wein, Carl Gafford, Ed Hannigan || ILUSTRACIÓN PORTADA: Bob Layton || TEXTO INTRODUCTORIO: Raimon Fonseca || FORMATO: Rústica (tapa semirrígida con solapas), 208 pp., il. col., 29 x 19 cm || ISBN: 9788490244272 || EDICIÓN ORIGINAL MARVEL: «The Invincible Iron Man» vol. 1 # 129-139 (septiembre, 1979—julio, 1980).
La colección de Iron Man saltó al primer plano del mundo del cómic estadounidense con la llegada de David Michelinie y Bob Layton. Ambos lograron desarrollar una serie de líneas argumentales que terminarían por conformar la saga de «El demonio en una botella». ¿Pero qué ocurrió a continuación?
La respuesta se encuentra en este volumen. En sus páginas, el tándem Michelinie/Layton muestran la conclusión de la guerra entre la corporación industrial armamentística Stark Internacional y la agencia de inteligencia y contraterrorismo militar SHIELD, además del retorno del Hombre Hormiga, Hulk, Madame Máscara, el Espía Maestro y el Hombre de Titanio. Se trata de un conjunto de historias donde personajes como Bethany Cabe (Beth) y el coronel Jim Rhodes (Rhodey) confirman su importancia en el entorno de Tony Stark. De esta forma, Iron Man entró con fuerza en los años ochenta.
Podría decirse que esta es la etapa del Tony Stark más empresario. Prácticamente todas las tramas giran alrededor de Stark Internacional o tienen como escenario sus instalaciones empresariales. Sabotajes, intentos de toma de control, fiestas de personal… Hasta hay un par de episodios en los que sirven de escenario dos de las sucursales de la multinacional, las de Hong Kong y Londres.
El primer episodio del tomo es como una declaración de intenciones en cuanto a lo dicho. Michelinie y Layton resuelven al fin la cuestión relativa a la propiedad de Stark Internacional. Tony recupera el control de su empresa con una inteligente maniobra que deja en ridículo a Nick Furia...
El hecho de que Tony Stark/Iron Man viva sus andanzas sin apenas moverse de casa también conlleva una mayor inclinación hacia el apartado de relaciones públicas. Además de los ya consolidados Jim Rhodes, Bethany Cabe y Bambi Arbogast (Mrs. Arbogast), empieza a hacerse habitual la presencia de numerosos personajes secundarios de menos calado, pero que se van a dejar ver por estas páginas regularmente. Entre ellos, cabe mencionar al jefe de seguridad Vic Martinelli, a la doctora Erica Sondheim, ya presentada en el por entonces reciente miniserial del Hombre Hormiga, o a la socia de Beth en el negocio de guardaespaldas, Ling McPherson. Sin olvidar al propio Scott Lang, ya sea en su papel de científico, amigo y colaborador de Tony Stark, o en su identidad de Hombre Hormiga (una identidad que desconoce el propio Stark).
El protagonismo de Tony Stark en esta etapa es tal, que hasta hay un número entero dedicado a sus inquietudes y relaciones varias.
En lo referente a su relación con Beth, aquí no hace más que consolidarse, pero, lejos de ser un romance a la antigua usanza, los autores sugieren una relación abierta, liberal. Algo francamente inédito hasta la fecha en el Universo Marvel. Un planteamiento que queda fuera de toda duda cuando se muestra a Tony coqueteando abiertamente con otras mujeres.
Dos arcos destacan de esta etapa. El primero tiene como protagonista a Hulk. Un episodio más en la búsqueda de una cura para la maldición que sufre su alter ego, el doctor Bruce Banner, pero esta vez desde la ayuda desinteresada de Tony Stark. Pero también una trama repleta de atractivos, desde la insólita transformación de Banner hasta la espectacular lucha entre Iron Man y Hulk narrada por un excelente Jerry Bingham. Y, por encima de todo, una emocionante carrera contra reloj por salvar las vidas de Bruce Banner y de Tony Stark. El primero, en una sala de operaciones, y el segundo, en lo que no deja de ser una aventura del Hombre Hormiga en el interior de la armadura de Iron Man. Una carrera de obstáculos en una jungla de cables y bobinas que es un evidente homenaje al mítico episodio de los Vengadores dibujado por Neal Adams. En aquella ocasión, era el Hombre Hormiga original (Henry Pym) quien entraba dentro del cuerpo de la Visión.
El otro arco destacado constituye un radiante entretenimiento en forma de acción, espionaje y 'buddy comedy'. Una línea argumental, con Stark Internacional en el centro de la diana, que tiene un primer capítulo al inicio de este tomo, donde Iron Man se enfrenta a un Temerario (un modelo de robots, fabricados originalmente por Hydra, como el que apareció en la colección de Daredevil), y que obtiene su pertinente desarrollo en el arco que cierra el volumen. Un ciclo argumental donde reinan las buenas vibraciones, especialmente en la relación cómplice entre Tony y Rhodey, liados a puñetazo limpio contra los agentes enemigos.
La historia trae el regreso del Maestro Espía, la Maggia y, sobre todo, Madame Máscara. La irrupción de esta última sirve para resolver la cuestión sobre su repentina marcha en la primera entrega de esta etapa en curso y, de paso, refuerza la figura de una Bethany Cabe estelar, a quien el lector quiere irremediablemente tras este arco.
La trama, ya más a modo anecdótico, también crea un interesante vínculo con la aventura aislada protagonizada por el Hombre Maravilla dentro del título «Marvel Premiere».
Otro cabo suelto dejado por Michelinie-Layton que queda solventado en este volumen es el referente al misterioso personaje a la sombra tras el ataque del Unicornio. La figura oculta no era otra que el Hombre de Titanio, quien protagoniza aquí un nuevo y espectacular choque con Iron Man.
Ya sea hecho de forma casual o intencionada, lo cierto es que el cierre de todas las tramas abiertas deja el terreno limpio para el regreso de John Romita Jr. en el siguiente tomo.
Los otros dos episodios que faltan por comentar son los que tienen como escenario las sedes de Hong Kong y Londres de la multinacional armamentística de Stark.
El episodio de Hong Kong goza de un guion de lo más ingenioso. Un fenómeno que toma diferentes formas está aniquilando a los empleados de la compañía. Un fenómeno que tiene su origen en un hechizo que invoca a un viejo demonio chino, pero con la particularidad de que este ha sido programado en uno de los ordenadores de la empresa. La solución para terminar con la amenaza no es otra que programar un exorcismo que lo destruya. Una genialidad.
El episodio de Londres es más previsible. Por mucho que Michelinie sea el guionista, se podría hablar de un 'fill-in', porque el argumento es obra de Peter John Palmer y el dibujo de Alan Weiss. Un chiflado armado con un aparato de control térmico, que se hace llamar Endotermo, sabotea la sede de la capital británica con el objetivo último de matar a Tony Stark...
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