Obra fotográfica en blanco y negro que capta un instante íntimo de un violinista durante la interpretación. La composición desde la espalda del músico, junto con el uso de la luz y el grano fotográfico, crea una atmósfera introspectiva y atemporal. La imagen transmite concentración, soledad y la conexión profunda entre el intérprete y la música.
Firmado a mano por el artista
Dimensión 37 x 42 cm