Es una obra que explora con profundidad uno de los momentos más decisivos de la historia: el periodo en que el mundo fue simbólicamente dividido entre las coronas de España y Portugal tras la firma del Tratado de Tordesillas en 1494. Lejos de centrarse únicamente en los aspectos políticos, el libro analiza cómo este acontecimiento transformó la producción artística, la iconografía, la arquitectura y la cultura visual tanto en Europa como en los territorios recién incorporados a la expansión atlántica.
Más allá de la descripción histórica, la obra invita a reflexionar sobre:
Se propone una lectura crítica que conecta el pasado con debates actuales sobre patrimonio, memoria histórica e identidad cultural.
Es un libro que combina historia, arte y geopolítica para mostrar cómo una línea trazada en el océano transformó la cultura visual del mundo. Es una lectura ideal para quienes se interesan por:
Más que un estudio académico cerrado, la obra funciona como una ventana a un momento en que el arte ayudó a imaginar —y a imponer— una nueva visión del mundo.