El mar que pinta Imma, con una gamma de azules que va desde el más denso al más frío, casi metálico, sería un mar "pintado", un mar estático y incluso irreal si no lo humanizase con las figuras de las barcas - esas barcas que resultan ya obsoletas en el marco de la tecnología actual - que le confieren líneas y volúmenes que se le integran y nos lo hacen más cercano, mas quotidiano, incluso con el innegable contenido de sueño y/o huída que el conjunto esconde. A estas marinas de Imma Pueyo se les podría aplicar el verso de Josep Carner: La mar és ampla i el rem és fidel (La mar es ancha y el remo es fiel).