- Óleo sobre tablero. Firmado a mano. Ficha de galería al dorso.
- El tiempo parecía haber suspendido su curso ordinario sobre la mesa del jardín, donde los restos del desayuno, lejos de ser recogidos, se convertían en los estratos de una mañana devorada por la indolencia. Aquella conversación, tejida con los hilos invisibles de una irrelevancia sutil —el tono exacto de la luz sobre un alféizar recordado, las manías de un conocido común o la forma en que el aire traía el aroma del boj húmedo—, se prolongaba sin prisas, pues en la ligereza de lo trivial encontrábamos un refugio contra la prisa del mundo exterior. Entre risas amortiguadas por el rumor suave de las hojas, las tazas de porcelana, todavía tibias y manchadas por un sedimento oscuro de café, continuaban junto a las migas de pan tostado y los tarros de mermelada semiabiertos, prolongando esa duermevela de la mente donde la memoria de la primera mañana se disolvía lentamente en la quietud de un mediodía inminente.
Casi de forma insensible, como la luz que cambia imperceptiblemente de inclinación sobre el mantel de lino, el tintineo de la plata sobre la losa cedió su lugar a la frialdad cristalina de los vasos pesados. Sin que nadie hubiese pronunciado la orden explícita de concluir el almuerzo inicial, la cafetera ya fría se vio rodeada por la transparencia dorada del vino blanco.
- Dimensiones de la imagen sin marco: 72 x 72 cm / 80 x 80 cm con exclusivo marco azul a medida.