Una luna llena asciende sobre la costa de la Costa Brava, proyectando su pálido resplandor a través de la noche. Altas palmeras se alzan oscuras y majestuosas contra el cielo luminoso, sus siluetas marcadas entre las nubes que giran. La combinación de nubes que se mueven y la luz de la luna le da a la escena una sensación tranquila de movimiento y misterio, como si la propia costa respirara en la oscuridad. La pincelada es audaz y expresiva, superponiendo profundos morados y azules con destellos repentinos de amarillo y verde que captan la vista. Esta es la Costa Brava desde un ángulo completamente distinto, no la costa familiar bañada en luz solar, sino un lugar más tranquilo y enigmático, revelado solo bajo la luna. Óleo sobre lienzo. Firmado. Barnizado.
120x120x2 cm