Le cubrieron la boca no para callarla, sino para debilitar su derecho. Para que su voz, aún viva, pareciera menos real. Para confundir el límite entre su voluntad y la imposición ajena. Porque hay poderes que no buscan silencio, sino duda. Que no quieren romperte, solo hacerte creer que nunca fuiste entera. Pero ella no desaparece detrás del velo. No se diluye bajo la sombra impuesta. No se reduce al hueco donde quisieron hundirla. Sus ojos hablan como puñales. Su pecho abierto es declaración, no exposición.La raja que cruza su cuerpo no es derrota:es evidencia, memoria y advertencia. Creyeron cubrir su voz,pero encendieron su presencia. Y una presencia que no te puede nombrar,te obliga a verla.A reconocer lo que pretendían negar. Ella es esa verdad que, aun silenciada,sigue siendo verdad.Esa identidad que, aun cubierta,sigue siendo imposible de borrar.No la callaron. Solo hicieron visible el intento.Y eso —esa falla del silencio—es su victoria.