Pintura al óleo sobre lienzo de escuela española de principios del siglo XIX que representa a unas lavanderas junto al río, mientras una de ellas mira a un joven dominico que pasa cerca del agua y otra le susurra al oído. La pintura se encuentra firmada J C Bejarano / 1820, y es obra original de dicho artista, así lo certificamos nosotros tras haber estudiado detenidamente la pieza con lámpara ultravioleta y lente de aproximación, determinandose que presenta unas calidades y características técnicas perfectamente identificables con el pintor sevillano Joaquín Cabral Bejarano (Sevilla 1761-1825; quien en 1785 obtuvo en Sevilla el premio de modelado del antiguo, y en 1801 fue nombrado Secretario de la Escuela de Bellas Artes de Sevilla y se le ascendió a Teniente Director de las clases de principio en 1803, y en 1811 obtuvo el mismo cargo con destino a las clases de Pintura). Es el más antiguo y por tanto el fundador de la saga de pintores sevillanos de los Cabral Bejarano y Aguado-Bejarano, aunque no fue el más famoso de ellos. La obra que presentamos corresponde al último periodo del artista, y ya se adivina en la misma la incipiente corriente romántica que pronto dominaría el panorama pictórico español, y que en su vertiente costumbrista tuvo en esta saga de pintores a algunos de sus mejores representantes.
La composición presenta a un grupo de lavanderas en el río que observan y cuchichean sobre un joven religioso con hábito dominico que pasea cerca de ellas enfrascado en sus lecturas u oraciones. Las caras y escorzos de las muchachas son, -aparte de la gran perfección dibujística-, de una expresividad extraordinarias, reconociéndose de modo especial en la mujer principal -la central-, una mirada con un sentimiento de anhelo o enamoramiento hacia el joven religioso de gran elocuencia, y que constituye el núcleo de la composición. Queda aún más manifiesto el vínculo sentimental entre los dos jóvenes, al adivinarse que dicha situación es conocida por la compañera de su derecha, que le susurra algo al oído mientras ella obsreva absorta al religioso. Este episodio, -probablemente basado en un hecho histórico o tal vez literario-, no podría referirse del modo en que lo relatamos sin contar con la expresividad tan específica de cada figura que habla por sí sola, y hacen de este cuadro una obra de extraordinario interés y aptitud museística, máxime al haber muy poca obra firmada de éste artista en museos ni colecciones privadas.
Reentelado antiguo.
Medidas lienzo: 60,5 x 80,5 cm. Lleva marco del siglo XX dorado de estilo romántico con medidas 82,5 x 103 cm.