"La Coruña. Orzán". óleo s/cartón. 17,8 x 11,2. 1982. SIN MARCO
Antonio Tenreiro Brochón, La Coruña, 1923-2006
Hijo del arquitecto coruñés Antonio Tenreiro. En 1945, comenzó la carrera de Arquitectura en Madrid, al igual que Pérez Bellas, Labra, Rafael Alonso y Vázquez Molezún, que, como él, compartían el interés por la acuarela. Los estudios de arquitectura no lo apartan de su interés por la pintura, asiste como alumno libre a la Academia de San Fernando, se deja influir por la obra de Benjamín Palencia, se relaciona con los artistas de la joven escuela madrileña y junto a sus amigos Lago Rivera y José María Labra pertenece al núcleo de vanguardia de la galería Buchholz, en la que expuso. En 1947 expone en la Asociación de Artistas coruñesa, a la que le seguirían otras muestras en la librería de Lino Pérez. En 1951, año en que finaliza la carrera de arquitectura, expone en la galería Tánagra de Madrid, es seleccionado para la I Bienal de Arte Hispanoamericano, donde recibe el premio de acuarela del Ayuntamiento de Barcelona y al año siguiente forma parte de la II Exposición Antológica de Acuarelas de Pintores Españoles.
Permanece una corta temporada en Madrid, simultaneando la pintura y la arquitectura, y viaja a París.
Tenreiro había visitado en varias ocasiones Francia, de donde era su madre, pero ahora su intención era conocer las nuevas corrientes artísticas. A mediados de la década de 1950 regresa a su ciudad natal, reclamado por su padre, para dedicarse a la arquitectura sin abandonar la pintura. Integrado en el arte de vanguardia, él y sus amigos los pintores coruñeses Labra y Lago Rivera conocidos como los insurgentes, supusieron en su ciudad la renovación de la pintura al optar por una visión figurativa de vanguardia opuesta al costumbrismo que dominaba el arte de posguerra y colaboran con la revista Atlántida que pretendía introducir el nuevo lenguaje del arte, experiencia que duró sólo de 1954 a 1956. Como arquitecto asume el lenguaje moderno y funcional y comienza recibiendo encargos de locales comerciales a los que les siguieron el del Instituto Laboral de Betanzos y residencias particulares entre las que destaca la casa de Labra en Gandarío, de 1957. Entre 1957 y 1967 se desarrolla su segunda etapa pictórica, la “etapa negra”, se centra exclusivamente en el óleo y se racionaliza caracterizándose por escenas ausentes de personajes y colores oscuros. Continúa viajando y exponiendo: en 1957 en el Modern Art Center de Zúrich y en las galerías Atelier Riechentor de Basilea; en 1958 en el Centro Lucense de Buenos Aires por iniciativa de Díaz Pardo; entre 1958 y 1960 visita Suecia y Finlandia, trabaja en le estudio de Roos en Malmö, se interesa por la obra del desaparecido Alvar Aalto y expone en el Ayuntamiento de Malmö, en la Galería Usa de Tempere y en Helsinki.
Viaja por centro Europa, Inglaterra, Francia...
y también por esos años gana el concurso para decorar con sesenta acuarelas el Hotel Hilton de Madrid y recibe varios encargos para los Paradores Nacionales.
Ésta pintura, de la etapa negra, aumenta el prestigio de su obra en España y la muestra en la galería Neblí de Madrid, en la Altamira de Gijón, en Barcelona, en varias ciudades gallegas, etc. A mediados de la década de 1960 comienza a incorporar paulatinamente el colorido en su obra y recupera la acuarela, reemprende los viajes para continuar pintando del natural y en la de 1970 reincorpora la fuerza del color a su obra. En 1971 expone en la sala de la Caja de Ahorros de Vigo y en 1973 Luis Seoane lo selecciona para formar parte de la muestra colectiva de arte gallego, con la que se inaugura la galería de arte contemporáneo Ceibe. La pintura ocupa toda su actividad y abandona la arquitectura que perdura en su obra, en las vistas urbanas, en los interiores y en bodegones compuestos por formas geométricas y estructuradas. Domina el espacio, la perspectiva, se preocupa por captar la atmósfera y en la década de 1980 su obra revela su estilo personal de plena madurez.
Se casa en 1981 y en 1982 forma parte del ciclo Renovadores da Plástica Galega organizado por el Ayuntamiento coruñés. Vuelve a viajar por Europa, pero ahora no busca nuevos lenguajes sino que reinterpreta los escenarios de años anteriores desde su experiencia. En 1989, ingresa como académico de número de la Real Academia Gallega de Bellas Artes Nuestras Señora del Rosario. Su ritmo expositivo disminuye la evolución de sus obras, que se pudo ver en las exposiciones antológicas de 1990 en Caixavigo y de 1995 en el Kiosco Alfonso de su ciudad.