Uno de los trabajos icónicos de la etapa de madurez del neoyorkino, publicado en 1992. Inolvidable e irrepetible. El disco está perfecto, solo debo reseñar que, para verlo más fácil a cierta distamcia, tenía la (seguramente mala) costumbre de ponerle por encima un título con letras más grandes. Ya está quitado y creo que no se mota para nada pero por si acaso lo hago saber.