Un ejemplo de elegancia victoriana, este collar de 108 gruesas cuentas de coral sangre, que data de alrededor de 1900, está impregnado de un profundo significado cultural. Cada cuenta, con un grosor que varía entre 10 mm y 12 mm, rinde homenaje a la tradición budista de meditación y atención plena, representando los deseos mortales de la humanidad. El collar, con su considerable longitud de 100 cm, no es solo una joya, sino un talismán espiritual, una conexión con la rica historia y la búsqueda de la iluminación.