Dirty Dancing combina romance, música y baile en una historia ambientada durante el verano de 1963. Baby llega con su familia a un complejo vacacional y termina entrando en un mundo muy distinto al suyo cuando conoce al instructor Johnny Castle.
La película de Emile Ardolino convirtió la relación entre sus protagonistas y sus números musicales en parte de la cultura popular. Su mezcla de descubrimiento personal, conflicto de clase y coreografías mantiene intacto el atractivo de uno de los romances musicales más recordados de los años ochenta.
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