La pobre Otilia ya era la reina del flamenco pop y su corona llevaba incrustaciones del boom del destape y perlas del patrimonio musical nacional como La Lirio, una verdadera aberración en su interpretación entre putesca y de señora estupendisima destinada a belloteros pop de discoteque. Al bajar el listón con SERVA LA BARI la cosa se digiere mejor y resulta más aceptable para el estilo en el que se especializó.