Figes plantea la guerra como una auténtica cruzada en la que la religión tuvo un papel fundamental que acabó por convertirla en la primera guerra total de la Historia. El empleo de material de primera mano (cartas de los soldados, diarios personales, etc.) sirve para captar el pálpito de un proceso histórico trascendental y dota a su libro de una tremenda y conmovedora humanidad.