En 'La noche de las luciérnagas', un hombre se encuentra varado en una isla y debe construir un nuevo orden para dar sentido a su existencia. La supervivencia se convierte en su prioridad, recurriendo a todas las experiencias acumuladas a lo largo de su vida. En escenarios distintos, se enfrenta a elementos físicos y humanos que amenazan su armonía. La hostilidad del entorno desafía su mente, no acostumbrada a las privaciones, mientras intenta emular a un Robinson moderno para evitar el abandono anímico provocado por la soledad extrema. En este viaje de encuentro y pérdida, emergen facetas desconocidas de su ser en un espacio de dimensiones físicas reducidas pero infinito en posibilidades psicológicas. Los reinos del negocio empresarial influyen en las personas, obligándolas a usar sus lógicas, incluso a miles de kilómetros de distancia, pero existen límites éticos que no deben cruzarse para evitar la degradación del interés personal.