El libro recoge una serie de relatos breves protagonizados por el pequeño Nicolás durante sus vacaciones de verano. A través de su mirada ingenua y sincera, se narran episodios cotidianos llenos de humor: la estancia en el campamento, los juegos con otros niños, los malentendidos con los adultos y las pequeñas travesuras propias de la infancia. Las historias destacan por su tono ligero y cómico, basado en la lógica infantil y en la exageración de situaciones aparentemente simples. La obra ofrece una visión entrañable de la niñez, donde las vacaciones se convierten en una sucesión de aventuras tan divertidas como caóticas.