Dentro de la cultura alemana, el delicado mecanismo de vasos comunicantes que ha puesto en relación, sin cesar, a la filosofía con la poesía tiene un largo momento de culminación en el movimiento romántico. ¿Quiénes, si no los románticos alemanes, logran durante el siglo XIX aprehender con mayor genio los estrechos vínculos que ligan a la reflexión sistemática con la intuición y la imaginación verbales? Para Wilhelm Dilthey (1833-1911), el problema tiene su centro de animación en el modo (y el método) para asediar la experiencia vital (Erlebnis, en la perdurable terminología diltheyana) que unos y otros filósofos, poetas - utilizan; de ahí la pasión del fundador del historicismo por la literatura. En Vida y poesía, Dilthey nos enfrenta a las obras de Lessing, Goethe, Schiller, Jean-Paul, Novalis y Hölderlin; y sobre esa espléndida base erige el complicado y sutil edificio de sus reflexiones iluminadoras.