El anónimo autor del Alborayque toma la idea básica del hibridismo de al-Buraq para construir la figura de una bestia hecha de retazos, identificado cada uno de ellos con sendas condiciones del carácter del taimado criptojudío.
La obra funciona como un panfleto contra los judíos conversos (también llamados falsos conversos o marranos) en la Castilla tardomedieval