Obra original de Ferran Arasa i Subirats (Tortosa, 1905–1992), uno de los grandes referentes del expresionismo paisajístico catalán y distinguido con la Creu de Sant Jordi en 1986. Esta pintura refleja plenamente su lenguaje maduro: pincelada vigorosa, materia abundante y una intensa fuerza cromática que transforma el paisaje en emoción pura. La composición, dominada por un cielo dramático y una atmósfera vibrante, conecta con la etapa más expresionista del artista, cercana a influencias de Van Gogh, Soutine y Kokoschka. Arasa convirtió los paisajes del Ebro y de Tortosa en escenarios de gran carga interior y poética, hoy muy apreciados en el mercado artístico catalán. Pieza de fuerte presencia estética y excelente valor coleccionista, ideal para amantes del arte expresionista contemporáneo.