Consagrado como el pintor del aire puro, Maya Cortés hace resplandeciente cualquier paisaje plasmado por su mano, conjugando magistralmente luces y sombras con su pincel, para recrear ese dulce umbrío frescor entrelazado con la aridez del terreno, en la atmósfera impóluta que aún se respira en las cumbres del macizo Central Ibérico ( Sierra Norte de Madrid ). Mide 70 x 50 cm.