Let There Be Rock (1977) es el cuarto álbum de estudio internacional de la mítica banda australiana AC/DC. Este trabajo representa uno de los pilares más crudos, eléctricos y salvajes de su discografía, consolidando su característico e inconfundible sonido de puro hard rock. Bajo la magistral producción de Harry Vanda y George Young, el disco derrocha una energía electrizante y contiene verdaderos himnos inmortales liderados por la voz del carismático Bon Scott y los endiablados riffs de Angus Young. Destacan piezas definitivas como el potentísimo tema homónimo, Whole Lotta Rosie y la demoledora Hell Ain't a Bad Place to Be.